domingo, 1 de febrero de 2009

CÓMO TRATAR ORTOMOLECULARMENTE EL LUPUS ERITEMATOSO SISTÉMICO

El Lupus Eritematoso Sistémico está catalogado como una "enfermedad autoinmune" cuya causa se desconoce y que produce inflamación y lesiones en la piel y otros tejidos. Lupus significa "lobo" en latín y eritematoso "enrojecido" definiendo así que se trata de una enfermedad caracterizada por un enrojecimiento de la piel semejante a la que ocasionaría la mordedura de un lobo, que puede manifestarse en cualquier tejido del organismo -por eso se dice que es "sistémica"- y que se denomina autoinmune porque por alguna razón que se ignora el sistema inmune, en lugar de combatir agentes agresores externos, ataca a los tejidos propios. Algo que se debe a una excesiva formación de complejos antígeno-anticuerpo con el consiguiente incremento de inmunocomplejos, su posterior encuentro con los llamados complementos (proteínas que median en la respuesta del sistema inmune) y la activación de lo que se conoce como "cascada del complemento" que da lugar al mencionado daño celular. Todo ello facilitado por la presencia de hipergammaglobulinemia, hiperactividad de las células B y anormalidades en la función de las células T, tanto ayudantes como supresoras.
El Lupus Eritematoso Sistémico se trata de una dolencia que se caracteriza -como otras- por tener periodos de actividad -a los que se denomina brotes o crisis- y periodos de remisión, es decir, donde no se manifiesta. Y aunque cualquiera puede padecerla la mayoría de los afectados son mujeres dándose con más frecuencia entre los 15 y 30 años.
En cuanto a los brotes o crisis parece haber diversos factores desencadenantes: la exposición al sol y a los rayos ultravioletas, el estrés, algunos medicamentos, la infección por virus, bacterias u hongos... Se ha constatado también que personas del mismo grupo familiar desarrollan a menudo otras enfermedades autoinmunes -como la artritis, la esclerosis múltiple o la dermatitis- lo que parece indicar que el factor genético puede ser importante. También el factor medioambiental parece jugar un papel destacado.
En suma, hablamos de una patología sistémica (que afecta a múltiples órganos). A nivel...
...muscular y esquelético: puede aparecer tenosinovitis (inflamación del recubrimiento del tendón), artralgias y artritis.
...cutáneo: la más llamativa es el eritema en mariposa, una mancha rojiza que se presenta sobre la nariz y se disemina sobre los pómulos; también aparecen eritemas en las palmas de las manos y las orejas, dermatitis graves, alopecias y úlceras nasales y orales.
...cardiovascular: la más significativa es la pericarditis; también puede aparecer pleuritis y elevación progresiva del diafragma con la consiguiente limitación pulmonar.
...sanguíneo: es habitual la anemia normocítica (baja cantidad de glóbulos rojos), la leucopenia (reducción del número de leucocitos en sangre) y la trombocitopenia (disminución en el número de plaquetas). Una de las alteraciones que merecen más atención es la mediada por un anticuerpo que se comporta como un anticoagulante pero que, sorprendentemente, no reacciona como tal salvo que se presenten otras alteraciones de la coagulación. Aunque lo peculiar de esta sustancia es que su presencia está asociada con las trombosis arteriales y venosas así como en los abortos consecutivos aun cuando no se sabe muy bien cuál es su mecanismo de acción si bien podría estar relacionado con el metabolismo del ácido araquidónico o prostaciclina, un potente antiagregante plaquetario.
Cabe añadir que hay otras alteraciones no menos importantes como las que comprometen al sistema nervioso central (ataxia, miastenia, epilepsia, meningitis aséptica, etc…), las que afectan al riñón, a la conducta, alteraciones gastrointestinales, etc.
En el ámbito de la Medicina convencional el tratamiento va dirigido sólo a paliar los síntomas y a intentar mitigar las crisis o brotes mediante fármacos que deprimen el sistema inmune. Desde la óptica de la Nutrición Ortomolecular el abordaje de la enfermedad es muy diferente ya que su objetivo es justo el contrario: estimular el sistema inmune. Lo que requiere una explicación.
Desde la perspectiva ortomolecular es necesario recordar que la salud de las personas está directamente relacionada con la capacidad de su organismo para poder desembarazarse de los residuos perjudiciales, tanto de origen interno como externo. Dicho esto es evidente que la prioridad es preparar el medio interno para restaurar su normalidad funcional y el brazo ejecutor será la depuración que puede llevarse a cabo de muy diferentes maneras y siempre considerando la individualidad y situación del paciente.
La segunda actuación va dirigida a la utilización terapéutica de nutrientes con el fin de restablecer el equilibrio bioquímico. No olvidemos que una inadecuada nutrición impacta indefectiblemente sobre nuestra bioquímica generando problemas que pueden ser graves como daños en la estructura y función celular, inhibición y destrucción de enzimas, alteración de rutas metabólicas, etc.
La actuación ortomolecular persigue pues restaurar la normalidad humoral y celular sin olvidar que otros elementos -no siempre susceptibles de cambios- pueden provocar también daños (el medio ambiente, la genética, etc.).
Se persigue, en suma, conservar y potenciar el sistema inmunitario ya que es la herramienta indispensable para evitar cualquier enfermedad y restaurar la salud.

RECOMENDACIONES GENERALES
Es necesario seguir una dieta personalizada evitando toda posible alergia o intolerancia alimentaria.
Se debe incrementar la ingesta de fruta y vegetales crudos.
Hay que eliminar de la dieta las carnes rojas ya que actúan como inmunodepresores y proporcionar otras fuentes de proteína más saludables.
Se deben sustituir los azúcares y las harinas refinadas por alimentos completos ya que los primeros no contienen nutrientes y para su metabolización obligan al organismo a gastar sus reservas de nutrientes.
Es necesario evitar las carencias proteínicas.
Se debe evitar el excesivo consumo de grasas ya que su ingesta está íntimamente relacionada con las alteraciones de la función inmune.
Debe evitarse el consumo de brotes de alfalfa ya que contienen una sustancia -la l-canavanina- que puede agravar las reacciones autoinmunes.
Hay que evitar las comidas rápidas y precocinadas.
Es indispensable el descanso y evitar el sobreesfuerzo y la fatiga ya que se trata de una enfermedad debilitante, sobre todo en las exacerbaciones.
Hay que dejar de fumar y olvidar toda sustancia excitante pues su utilización está directamente relacionada con los brotes.
Es necesario evitar en la medida de lo posible el estrés -tanto físico como psíquico- ya que puede empeorar la enfermedad.
Hay que evitar el sol porque agrava el problema.
Se debe practicar ejercicio ligero y adecuado a la situación personal y física del enfermo.
La acupuntura y los masajes alivian tanto el dolor muscular como articular.

ALIMENTOS BENEFICIOSOS

Ajo y cebolla. Contienen compuestos azufrados con importante actividad sobre la función inmune.
Cereales integrales y frutos secos. Constituyen una buena fuente de proteínas, zinc y vitaminas del grupo B.
Frutas en general. Son ricas en vitaminas y otros elementos fitoquímicos.
Uvas, cerezas, pomelo, limón y pimientos verdes. Son ricos en vitamina C y bioflavonoides.
Sésamo y germen de trigo. Proporcionan una buena fuente de oligoelementos, necesarios para una buena actividad enzimática.
Acerola. Es una buena fuente de vitamina C que además promueve la producción de interferón.

COMPLEMENTACIÓN
Zinc. Es muy importante para la inmunidad celular y la mediada por anticuerpos así como para la función del timo, glándula responsable de la maduración de los linfocitos T. Inhibe el crecimiento de diferentes virus.
Vitamina B2. Interviene en la formación de glóbulos rojos y anticuerpos así como en la formación de las hormonas corticosuprarrenales y de la insulina por lo que es de especial interés en el tratamiento de todas las enfermedades de etiología autoinmune.
Vitamina B6. Aumenta, junto al zinc, la actividad del timo. Su deficiencia provoca inmunodepresión.
Vitamina A y betacarotenos. Mantienen en buen estado la superficie epitelial, la mucosa y sus secreciones. Estimula la inmunidad celular, la actividad de las células asesinas, las fagocitosis de los monocitos y la respuesta de los anticuerpos. Los betacarotenos potencian la acción del interferón.
Vitamina C. Está presente en diversos mecanismos autoinmunes. Incrementa la respuesta de anticuerpos y la secreción de las hormonas tímicas y mantiene la integridad de las mucosas. Es conveniente asociarla a flavonoides.
Hierro. Su deficiencia provoca una disminución del tejido linfático, una función defectuosa de los neutrófilos y la reducción de células T.
Magnesio y calcio. Son necesarios para mantener el pH y para la protección contra la pérdida de masa ósea. Además participan en la respuesta humoral y tímica. El magnesio, en especial, es fundamental para la reparación y mantenimiento de células y tejidos.
Probióticos. Son elementos desintoxicantes del intestino y ayudan a producir vitaminas del grupo B. Además son capaces de destruir bacterias, virus y hongos y renovar la flora dañada. Tienen capacidad moduladora a través de las placas de Peyer sin causar efectos inflamatorios.
Selenio. Es capaz de subir los niveles de glutation-peroxidasa, que se encuentran bajos en esta patología. Además, su deficiencia inhibe la resistencia a la infección por una función leucocitaria y tímica disminuida.
Ácido fólico y vitamina B12. Su deficiencia disminuye la producción de leucocitos y hace que éstos respondan anormalmente.
Vitamina B12 y Niacina. Facilitan la eliminación de las lesiones de la piel.
Vitamina E. Es un potente estimulador de la respuesta mediada por células y la humoral.
Fibra insoluble. Favorece la eliminación de sustancias tóxicas así como de bacterias y levaduras.
L-Arginina. Retrasa el envejecimiento de la glándula timo y estimula la actividad de los linfocitos T.
Betaina. Potencia la respuesta de anticuerpos y la actividad de los glóbulos blancos en general.
L-Cisteína y L-Metionina. Son aminoácidos necesarios para la protección y mantenimiento de las células así como para la regeneración de la piel y la activación de los glóbulos blancos.
Enzimas proteolíticas. Las deficiencias enzimáticas están relacionadas con el desarrollo de enfermedades. Son potentes antiinflamatorios y antivíricos, promueven la detoxificación de los tejidos, aumentan la energía y mejoran la absorción de las vitaminas y minerales. En el caso que nos ocupa impide además la generación de inmunocomplejos.
Alga Clorella. Actúa como regulador del sistema inmunitario aumentando el número de macrófagos y su actividad además de la citotoxicidad de los linfocitos T, y aumenta la producción de interferón. Su alto contenido en carotenos estimula la producción de TNF (Factor de Necrosis Tumoral) y de la Interleukina I.
Cartílago de tiburón. Por su riqueza en mucopolisacáridos, colágeno y sulfato de condroitina.
Ácidos grasos Omega-3. Su presencia es importante porque actúan como antiinflamatorios además de mejorar la respuesta inmune.
Rhodiola rosea. Es una planta adaptógena que juega un papel importante en la función inmune. Estimula la inmunidad celular, aumenta la resistencia del organismo para soportar el exceso de toxemia y disminuye la susceptibilidad al estrés.
Astrágalus. Tiene actividad inmunoestimulante mediada por sus altos contenidos en flavonoides, mucopolisacáridos, minerales, vitaminas y otros fotoquímicos. Su función se centra en servir como adaptógeno, detoxificador, analgésico, antiinflamatorio, etc.
Uncaria tomentosa o Uña de Gato. Planta procedente de Perú con conocida actividad mediadora sobre el sistema inmune gracias a su contenido en alcaloides (isomitrafilina y pteropodina). Se trata de un depurador del tracto digestivo.
Pao Darco. Esta planta es un potente bactericida que además estimula la inmunidad celular y favorece la producción de glóbulos rojos. Contiene además agentes antiinflamatorios como la quercitina y otros flavonoides.
Meganoderma reishi. Contiene polisacáridos con reconocida actividad inmunomoduladora que, entre otras funciones, mejoran la fagocitosis.

(Recuerde que tanto el tratamiento a seguir como las dosis a prescribir son trabajo de un especialista de la salud y en ningún modo este artículo puede ser utilizado como tratamiento específico. Sólo sirve como elemento orientativo e ilustrativo).
La Medicina Ortomolecular se basa en el convencimiento de que si al organismo se le proporcionan los micronutrientes necesarios para su correcto funcionamiento muchas de las llamadas enfermedades no se manifestarían. Por tanto, es preciso asegurarse de que contamos con ellos en la proporción y cantidad adecuadas. Una sección elaborada por el Presidente de la Sociedad Española de Nutrición Ortomolecular.

Las personas interesadas en contactar con José Ramón Llorente o la Sociedad Española de Nutrición Ortomolecular pueden llamar al 96 392 41 66.

www.dsalud.com/medicinaorto_numero74.htm

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada